Lo Análogo 2

Tres variaciones del mismo escaneo

De nuevo haré uso de mi experiencia con lo análogo como hilo conductor y pretexto entre dos temas que han retumbado en mi cabeza durante el encierro, el error y la necesidad de final. Encuentro molesto hablar del proceso por el proceso, prefiero vivir los orgasmos a hablar de ellos analizándolos hasta que pierden su gracia. Acá no me interesa la técnica, me interesa lo que pasa por la mente mientras las manos se ocupan. Como siempre, me reservo el derecho de cambiar de parecer.

El Error

Mucho se ha escrito sobre el Error y la cantidad de personas que trabajan alrededor del tema es incontable, secciones completas en bibliotecas y vidas dedicadas a explorarlo, sería bastante ingenuo de mí como quien escribe y de usted como quien lee suponer que en unas pocas líneas podré abarcar todo lo que podría decir de él, trataré de ser conciso.

Si pudieras devolver el tiempo ¿Qué cambiarías de tu vida?” y aunque me arrepiento de muchas cosas que hice o dejé de hacer, todas condujeron a que yo esté ahora acá. Sí, me gustaría que hubiesen cosas diferentes en mi vida, pero no sé si al cambiar esos hitos lograría llegar a dónde y como quisiera estar o, si estando en ese lugar lo valoraría tanto como lo hago desde acá. Me quedo con Voltaire y Cándido, cuando pese a todo afirmaba que estamos en el mejor de los mundos posibles. No es optimismo o resignación, es pragmatismo —no me viene mal de vez en cuando—, el pensar en presentes paralelos es un ejercicio inútil, síntoma de una melancolía desbocada, lo sé muy bien, pasé muchos días pensando el cómo vivir en vidas que no tengo.

No hay nada más vago que una definición de la RAE, por lo que para el desarrollo de la idea tomare Error como el resultado no deseado de una acción. El Error existe en relación a, su existencia no es autónoma, el error requiere intención, deseo y expectativa —se relacionan pero no son lo mismo—, suponer el control sobre un resultado o el conocimiento sobre la causalidad de todo el proceso y, parte de suponer que sabemos lo que deseamos.

El error me aterriza y hace humilde, me ayuda a ver qué tan lejos estoy de un resultado y cuestiona mis intenciones y deseos, pero lo más importante, el error me devuelve la dicha de la sorpresa infantil cuando estoy ahogado por el tedio de la adultez. Puede nacer por desconocimiento, por omisión, por descuido o por exceso de confianza. En él entran las serendipias y los accidentes (felices e infelices). Y puedo estar forzando un poco la analogía, es necesaria cierta cantidad de errores para la evolución (biológica y cognitiva), también para hacer robusto el acervo genético de una población. El error es indispensable e ineludible en el proceso creativo y en la construcción de conocimiento, no me interesa ocultarlo, me interesa abrazarlo (hablo desde la comunicación visual, no sé cómo pueda sentirse un médico ante el error).

DesHacer

El cmd+Z fue el combustible perfecto para alimentar la idea de perfección que busca promover el consumo, el color perfecto, la piel perfecta, sin molestias, sin padecimiento, hedonismo insulso que desconoce la necesidad de trauma para la construcción de una experiencia estética. La Salvación de lo Bello de Byung-Chul Han es un gran libro. Las cicatrices cuentan historias, la piel lisa vende cremas; perder la memoria, anular la razón del presente, y dar la ilusión que puede comprarse este sentido en una promoción 2x1 (¿?). Tan insulso puede llegar a ser lo digital que hay infinidad de filtros, pinceles, acciones y demás adOn, que buscan simular lo análogo sin el riesgo que sea permanente, porque café-descafeinado y los pecados sin pecador.

El mayor problema de deshacer, es que anula el compromiso que requiere una decisión permanente, el carácter se disuelve entre una nube de opciones nunca conclusas. Indeterminado. Si ahora el resultado es exactamente lo que deseamos, tenemos un problema mayor, ¿qué tan propio es nuestro deseo? ¿si deseamos eso o estamos obligándonos a desearlo? ¿por qué deseo eso y no lo otro?. Por otro lado me gusta citar músicos:

If you hit a wrong note, then make it right by what you play afterwards. Joe Pass.

El error nos obliga a pensar qué hacer luego que sucede, decidir cómo lo corregimos o asumimos, en análogo, éste ocupa un espacio y no se anula fácilmente, tenemos un compromiso ineludible con él y complementando el texto de hace unas semanas, si una obra es una acumulación de decisiones sobre un formato, el estilo radica en la orientación de esas decisiones y la respuesta que se da a los errores. El error es fundamental en la obra. Como los butacos de diseño gráfico en la Nacional, lo análogo ayuda a forjar el carácter.

Y vivieron felices

Últimamente he tenido la impresión que trabajar en un objeto que ocupa un espacio y no desaparece al apagar el monitor o cerrar un archivo, me obliga a concretar, hay cierto límite de acciones que pueden llevarse a cabo con, en y sobre el objeto. Su materialidad demanda atención y exige una resolución, así sea ésta una bolsa de basura. En lo análogo se hace más necesario el fin, no hay bodega tal en la que pueda almacenar todos los proyectos inconclusos que flotan en unos y ceros. Pocas sensaciones son tan satisfactorias como el ver que decision a decisión una obra se acerca a su final, hasta que llega ese momento de claridad, lucidez, en el que todo empalma, en el que se toma distancia y se sabe que no hay nada más que se quiera o pueda agregar o sustraer, cuando se empieza a pensar el cómo mostrar, en qué marco y contexto.

Aclaro, no es exclusivo de los procesos análogos esa sensación de final o el error, solo ayudan a palparlos. Y de nuevo, la pelea de digital vs. análoga me produce flacidez, me interesa que puedo obtener de cada una y como las relaciono en mi trabajo. Ambas están conviviendo en mi espacio de trabajo, la una lleva a la otra, siento lo digital como esa imagen latente en el rollo antes de revelar, que ahora puedo ojea y ajustar antes de imprimir, pero que nunca pasará de secuencia binaria hasta que sea impresa. En mi caso, siempre trabajé en entornos digitales, por lo que sufro de la fascinación derivada por la novedad que tiene incorporar lo análogo en mi trabajo. Mi relación con el error en el trabajo fue lo que necesitaba mi espíritu para aprender que el control es una ilusión. Mi relación con el trabajo análogo me recordó la importancia moral de una obra finalizada.

Creo que mentí, ahora que voy cerca al fin de este texto, caí en cuenta de otra cosa que me interesaría escribir, la lentitud, y recurrir al hilo de lo análogo me haría la vida más sencilla.

-MM-