Viernes Santo - 20 de Julio

No logro recordar haber salido con la cámara sin una intención y volver con al menos una foto que valga la pena. Necesito un motivo de búsqueda, apuntar a algo, poner un punto en cualquier parte de la hoja. Determinarla ayuda a ubicar desde qué lugar estoy parado, diferenciar las nociones del conocimiento y empezar a reconocer los prejuicios para confrontarlos; esbozar la búsqueda y tener un lugar a dónde volver cuando se naufraga; busca enfrentar mas no reafirmar, partiendo de la gran posibilidad de estar equivocado, demanda un estado receptivo y atento a la sorpresa.

Intención

Debato como ateo, vivo como agnóstico. luego de 20 años alejado de la religión, sus ritos detonan recuerdos pero su significado ha cambiado, ahora me hablan más de los devotos que de la entidad que recibe las peticiones.

El Barrio 20 de Julio, conocido por su devoción al Divino Niño, también es uno de los centros de comerció minorista e informal de la ciudad. Parto de lo que me parece evidente, ¿qué mejor lugar para ver la relación entre comercio y religión?. Una festividad religiosa conduciría a los devotos con su hambre y sus billeteras hacia los vendedores. Alrededor de los rituales y las simulaciones se dispondrían todo tipo de puestos comerciales, comida, botellas de agua para el cuerpo (y benditas para el alma), globos y juguetes para niños (el hombre araña sobrevoló durante el viacrucis); rosarios, escapularios, velas, estampitas, estatuillas y crucifijos para ser bendecidos durante la ceremonia. Un centro comercial con temática religiosa.

No era mucho, rayaba con lo obvio, pero había que partir de algo. Una intención sencilla, sin pretender objetividad y con todas las ganas para llevarla a campo, era lo mínimo necesario para empezar a desarrollar el tema.

Confrontación y sorpresa

Fui para atestiguar la relación entre el comercio y la religión, evidente y empalagosa, que al poco tiempo me llenó de tedio. Pero dentro de esa obviedad hubo un punto que llamó mi atención, la diversidad de relaciones devoto-objeto que hay dentro del sistema de representación en la iglesia católica.

La fe católica tiene una relación bastante estrecha con los objetos y la imagen, tan cercana que hace difícil separar representación y “referente” (quizá porque nadie ha visto a dios por fuera de las alucinaciones epilépticas). A una entidad omnipresente hay que rezarle en ciertos lugares, a determinadas horas, encarnada en figuritas o imágenes que, según la escena representada favorecerá a ciertas situaciones. La dificultad de la tarea junto a la devoción explícita con la que se realice, influirá en lo tanto que serán escuchadas las plegarias y su eventual respuesta.

Dentro de ese sistema de relaciones devoto-objeto, los fetiches podrían ser categorizados entre los santos, reliquias que merecen su propio templo o que comparten vecindario con otras dentro de un lugar sagrado (determinado por la historia y los milagros ahí sucedidos, omito la dimensión política e histórica por el bien de la brevedad); los milagrosos, que concedieron ciertos favores, lloraron sangre o sobrevivieron alguna calamidad y se volvieron eje de la fe en una población; los oficiales que representan mitos fundacionales y certifican la validez del templo, o al santo adorado por la región e ilustran su obra; y los domésticos, representaciones de las representaciones santas, milagrosas u oficiales, que comparten techo con el devoto, el cual las selecciona guiado por sus necesidades existenciales, físicas, amorosas, económicas, reproductivas o laborales; que pueden ser adquiridos en tiendas autorizadas, elaborados por algún artesano o los producidos en masa y comercializados en puestos callejeros, estos últimos, más cercanos por su facilidad de consecución, parecen enlazar diferentes aspectos de la vida con el religioso; escapularios, rosarios, impresiones o bordados de la última cena en el comedor, mochilas del divino niño, relojes con el milagroso de Buga, San Antonio para amarrar de cabeza en el armario, y la Virgen del Carmen que bendice al conductor cada vez que frena. Objetos muchas veces llevados a ceremonias esperando ser bendecidos o a que absorban un poco de esa aura para luego irradiarla día a día.

Podeis ir en paz

No puedo tomar el fragmento como un detalle representativo. Es bastante probable que haya omitido varias prácticas significativas y que mi aproximación al sistema de objetos sea un poco escueta (Baudrillard, ¡perdóname!), fue poco tiempo inmerso y en el momento no tengo intenciones de extender el proyecto en el tiempo. Fue un ejercicio rápido, entretenido y que me sirvió para ilustrar la importancia de una intención.

-MM-